La queja está de moda
Escrito: January 22nd, 2010 | Autor: admin | Categoría: General | Sin comentarios »En cualquier reunión en donde existe algún grado de familiaridad entre las personas, suele emerger el malestar que está callado y latente manifestándose en forma de queja.
Así y todo la confianza resulte inexistente, hoy en día cualquier lugar y persona resulta un interlocutor válido para empezar a quejarse. Y casi siempre, se encuentran adeptos gratuitamente.
Del tiempo, del Gobierno, de los servicios, de la pareja, del trabajo, de la falta de dinero y de muchas cosas más, nos quejamos. Pero la gran mayoría, no tomamos las riendas del carruaje de la insatisfacción y nos quedamos atascados en el relato melancólico tanguero, esperando que las cosas cambien “por que sí”.
“Si querés resultados distintos, no hagas siempre las mismas cosas” – Dicen que dijo Einstein.
Pareciera que la queja está de moda. Todo el mundo se queja, y la gran mayoría de estas quejas tienen origen ficticio, es decir, son inventadas o representaciones mentales lejos de la realidad. Está de moda quejarse. Todos se quejan. Unos más que otros. ¿de qué sirve? De nada, absolutamente de nada.
Basta con pararse y escuchar en donde haya más de una persona (muchas veces, con una sola ya es suficiente) conversando para poder medir cual de todos ellos se cree más mártir que el otro.
Quejarse parece ser un deporte nacional. Yo quiero, no me sale, me quejo, prefiero no intentar, es más fácil quejándose. Qué lo resuleva otro. Gracias, vuelva pronto.
Está de moda quejarse. Se quejan los empresarios ante la crisis. “Que el gobierno haga algo”, dicen. Se queja el trabajador porque si ganara más de seguro haría más. Se queja el gobierno. “No nos dejan gobernar” Nos quejamos por todo.
¿Y los que no tienen trabajo? ¿Y los que no tienen techo? ¿Ni comida? Esos tienen verdaderas razones para quejarse. ¿Que me dicen de Haití?
ATENCION!
Desde la historia de la humanidad, es la insatisfacción la que nos mueve a cambiar. A crear cosas, soluciones, inventos, mejoras. La insatisfacción, o sea el inconformismo, es saludable. Se vuelve in-saludable cuando se queda estancado en forma de queja y no de acción creativa para la mejora de nuestras circunstancias.
“Chan chan..chan chan chan…chararara…I can get no satisfaction…”, cantaba Mick Jagger para desafiar al status quo. A fin de cuentas, se trata de lo mismo. Un insatisfacción es una denuncia de que hay algo que nos incomoda y queremos cambiarlo. A veces, este sentimiento no es lo suficientemente fuerte como para salir de la zona de confort, y por eso solo resolvemos quejarnos, en vez de actuar.
A veces la queja deriva en la envidia y ese es otro pasatiempo nacional. Como no nos sale nada y al otro sí, “ese tiene suerte”. De eso hay ejemplos de sobra y no hace falta entrar en detalles. Existe una frase que lo ilustra muy bien: “No envidies mi pasar sin conocer mi sacrificio”.
La queja es abrirse del problema y no reconocer que uno tiene responsabilidad para poder abarcar una solución. Me quejo de que estoy gordo y no salgo a realizar ejercicio o cuidarme en las comidas. Me quejo de la rutina y no hago nada para cambiarla. Me quejo de mi trabajo pero lo único que he hecho con eso es pasarla mal. Ni siquiera generé formas alternativas de ingresos, o me moví para generar uevas relaciones, o capacidades.
Por suerte, existe un remedio contra la queja y se llama esperanza. La esperanza es la manera de poner en jaque la quejas. Siempre y cuando la esperanza vaya acompañada de una acción acorde, podemos ganar el partido de ajedrez de nuestra propia realidad.
Cuando esos componentes se alineen para cambiar una dificultad que nos atormente, empezaremos a hablar de que la queja estaba de moda. Como esos horrorosos pantalones nevados, en ese momento no va a haber moda retro para la queja.
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