Los adultos son niños inflados
Escrito: January 29th, 2010 | Autor: admin | Categoría: General | Sin comentarios »Cierta vez le preguntaron a la filósofa existencialista y novelista francesa Simone de Beauvoir cuál era su definición de adultez, y ella respondió: “Un adulto es un niño inflado por la edad”.
Sergio Sinay, autor de “La sociedad que no quiere crecer” tiene a menudo la sensación de vivir en una sociedad de niños inflados.
Hombres y mujeres cuyos documentos de identidad y cuyas apariencias (mal que le pese) denuncian que han pasado largamente la línea demarcatoria de la mayoría de edad, se niegan a aceptar ese hecho natural de la vida y dan afanosas y penosas batallas por ocultarlo y disimularlo.
Se empecinan en conservar actitudes infantiles o adolescentes, expresan pensamientos de una sorprendente linealidad o elementalidad, se vinculan unos con otros (en el plano de la pareja, la amistad, la paternidad y maternidad, en el deporte, en el ámbito social) de una manera inmadura y utilitaria, carente de responsabilidad y compromiso.
Desde Prohibido Quejarse tenemos la misión de proponer un espacio de reflexión con el objetivo de desterrar la cultura de la queja inactiva y fomentar la cultura de la solució positiva, en cualquier plano que esta nos encuentre.
Es por eso que compartimos estas palabras y validamos la definición que en este libro se hace sobre lo que representa una persona emocionalmente madura, quien es la que:
1. Acepta que se la critique y aprovecha las críticas para superarse.
2. No se entrega a la autocompasión. Ha empezado a creer que las leyes de la compensación funcionan en todas las cosas de la vida.
3. Nunca espera ser tratada como alguien especial por otras personas.
4. Se enfrenta a las emergencias con serenidad.
5.No se deja herir fácilmente en sus sentimientos.
6.Acepta la responsabiliad de sus propios actos sin escudarse en excusas.
7. Ha superado la etapa de pretender de la vida “el todo o el nada” y reconoce que ninguna situación o persona es totalmente buena o totalmente mal; además, ha empezado a apreciar las ventajas del “justo medio”.
8. No se imacienta ante retrazos razonables. Ha aprendido que no es el árbitro del universo y que frecuentemente tendrá que ajustar su voluntad a la conveniencia de otras personas.
9. Sabe perder. Puede tolerar la derrota y la decepción sin quejas ni lloriqueos.
10. No se preocupa indebidamente por las cosas que no puede remediar.
11. Se alegra sinceramente ante el éxito o la buena suerte de otros. Ha superado los sentimientos de envidia y de celos.
12. Tiene la suficiente amplitud mental para escuchar refexivamente la opinión de otros.
13. No busca continuamente defectos en otras personas.
14. Planea con anticipaci´ñon en vez de confiarse en la suerte o en la inspiración del último momento.
15. Se considera una parte integral de la Humanidad y se preocupa por contribuir positivamente en los grupos de los que es miembro.
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